Pasan los días y pasan los meses y aún mi cerebro se rehusa a asimilar que ya no estás más en este plano terrenal.
Pasan los días y pasan los meses y aún mi cerebro se rehusa a aceptar que ya no recibirá tus mensajes de voz.
Pasan los días y pasan los meses y aún mi cerebro se rehusa a aceptar que ya no bailarás junto conmigo al recibir un nuevo año.
Oh madre, ahora más que nunca entiendo cada palabra que me decías… ¡Que vacío has dejado en mí!
Vacío: Es eso que siento en mi corazón cuando quiero llamarte pero sé que no me contestarás.
Vacío: Es eso que siento en mi corazón cuando recuerdo que ya no serás quien me abra la puerta al llegar casa.
Vacío: Es la ausencia que dejaste en cada espacio de mi alma.
Vacío: Es lo que espero que el tiempo me ayude a llenar.