Intentando entender el mar de sentimientos que siento, empecé a reflexionar : ¿Por qué te elegí? y éstas han sido algunas de las respuestas que se me han venido a la cabeza.
Porque lograste que me sintiera en confianza para empezar a abrir mis
sentimientos.
Porque cada día me haces reír como nadie y lo disfruto un montón.
Porque eres esa persona con la que sé que siempre contaría y eso no es fácil
encontrarlo.
Porque también empezaste a abrir tu corazón, tus sentimientos conmigo, por tu
sensibilidad.
Porque tu presencia me transmite una paz y felicidad que no puedo explicar.
Porque me gusta como defiendes tu opinión.
Porque sé que a pesar de que has tenido caídas me has mostrado que con
ellas te has hecho fuerte y hábil y más bien cada día más resiliente.
Porque tu calidad humana es incomparable, aunque muchos no lo saben.
Porque sentí que tus sentimientos eran genuinos y lo demuestras tanto con
tu presencia como con tus palabras.
Porque sé que estás preparado para los cambios repentinos y afrontarlos con
la mejor energía.
Podría seguir escribiendo más razones, pero la más importante de todas es
que:
Simplemente te elegí, porque me enamoré de ti.