esos que aún estando entrecerrados a causa del
resplandor, podían leer perfectamente a los míos,
mis mas oscuras verdades y los demonios que en ellos escondía.
esa que era tan tímida y triste pero que de verdad me
encantaba apreciar.
Es permanecer inmóvil ante tus abrazos, esos que nunca
antes había recibido; tan cálidos y tan fuertes que
me hacían sentir protegida de mi propio ser.
Es asustarme y negarme a aceptar que un desconocido
conociera completamente lo que yo aún desconocía de mí.
Es no atreverme a decir media palabra porque sabría
que cada una de ellas, sería como un zarpazo que
sin lugar a dudas te destrozaría.
Y aún así, logré decirlas.
Y dolieron, esas palabras sí que dolieron.
Cobardía no es falta de ánimo y de valor,
cobardía soy yo, personificada.